Me llamo Rafael Martín, soy el nuevo inspector jefe de la policía de Alcázar de San Juan, y acabo de llegar a mi nuevo destino, con la esperanza de recuperar la pasión por mi trabajo, tras varios años sumido en una espiral de autodestrucción. Pensé que llegaba en un buen momento; las Fiestas de Navidad estaban muy cerca, y además, me encontré con la sor presa, de que aquí, en esta aparentemente tranquila ciudad, los carnavales también se celebran en esas fechas. Todo parecía tan normal, todo estaba tan animado, las calles…, las gentes…, incluso yo parecía estarlo. Nadie podría haber imaginado, a lo que estábamos a punto de enfrentar nos, yo no hubiera podido suponer, que estaba a punto de enfrentar me al mayor reto de mi carrera, a una verdad que removería los cimientos de moralidad de mi nuevo hogar. Asesinatos, máscaras, corrupción, oscuros secretos y tormentosos pasados. Adéntrate en “El caso del pastel amargo” y atrévete a descubrir la verdad.
¿Y si El entierro del conde Orgaz fuera el de Don Quijote? ¿Quién sería entonces el enigmático personaje cifrado en el retrato de El caballero de la mano en el pecho? En un Toledo incendiado por los autos de fe, y mientras compone su último lienzo, La apertura del Quinto Sello del Apocalipsis, El Greco abre los laberintos de su memoria para contarnos de primera mano la aventura de su vida y algo más: su relación con una peligrosa fraternidad herética a la que pudo pertenecer Miguel de Cervantes. Se conocieron en Roma, emprendieron un mismo viaje al Parnaso, pintaron caballeros andantes que tenían mucho de librepensadores, amaron a Dulcineas imposibles y supieron conjugar como nadie esa doble verdad, el orgullo y el desencanto, lo real y lo visionario, que parece engendrar, a la vista el uno del otro, el alma de un mismo Caballero de la Triste Figura, Caballero de los Espejos a su hermética manera.Un tan insólito como Ingenioso Hidalgo surge entre las luces lívidas de sus lienzos. “Este soy yo”, parece decirnos Cervantes a través del que pinta y nos mira.
Después de hacer que un nonagenario saltara por la ventana de una residencia de ancianos y se marchara a recorrer el mundo perseguido por una banda de mafiosos, y que una chica humilde pero muy espabilada del barrio mas pobre de Johannesburgo acabara en el norte de Europa salvándole la vida al rey de Suecia, Jonas Jonasson ha dado rienda suelta una vez mas a su fértil imaginación para traernos esta tercera novela que deleitara a los innumerables lectores tantos como diez millones en todo el mundo que disfrutan de su humor ácido y surrealista y de sus rocambolescas historias.En esta ocasión, la trama se centra en un trío de personajes encabezados por Johan Asesino Andersson, quien, después de cumplir en la cárcel tres largas condenas por homicidio, se gana la vida realizando pequeños trabajos de intimidación para los gansteres locales mientras lucha contra su afición a la bebida, que esta empezando a afectar negativamente su desempeño profesional.
Germinal Ibarra es un policía desencantado al que persiguen los rumores y su propia conciencia. Hace tres años que decidió arrastrar su melancolía hasta una comisaría de La Coruña, donde pidió el traslado después de que la resolución del sonado caso del asesinato de la pequeña Amanda lo convirtiera en el héroe que él nunca quiso ni sintió ser.
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